MIGUEL TARIFA: “Quería estudiar arte dramático, pero mi madre me decía que me iba a morir de hambre”

Nació en Sevilla en 1988. Su única formación como actor ha sido el Laboratorio de Interpretación para cine, con Sebastián Haro. Estudió Educación física porque le encantaba el deporte.

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Miguel ¿cuándo te diste cuenta de que querías ser actor?

Nací así. Desde pequeñito siempre levantaba la mano para formar parte de una obra de teatro. Siempre he actuado en los colegios, y al entrar en la universidad igual. Intentaba no dejarlo nunca. Y luego empecé a buscar casting, a hacer cortos en los que no me pagaban nada, algunas veces no me daban ni las gracias. Pero siempre me he ido por esa rama, sin importar nada, porque era lo que me gustaba.

¿Por qué entraste en la carrera de Educación Física y no en la de Arte Dramático?

Yo quería estudiar arte dramático, pero mi madre me decía que me iba a morir de hambre. A ella siempre la ha gustado que yo actuara, pero me decía que tenía que tener una carrera que me apoyara por detrás. Que hiciera después lo que yo quisiera, pero que tuviera al menos una carrera, y como ella es maestra y a mí me gusta mucho el deporte, me metí por la vía de la educación.

¿Estás trabajando de eso?

No. Soy árbitro de remo, pero no profesor. Estoy trabajando de todo menos de profesor de Educación Física.

Entonces, ¿el consejo de tener una carrera de base no te ha servido de mucho?

Ahora estamos en una época muy mala, e incluso los colegios privados te proponen contratos basura para explotarte lo máximo posible. Mi madre vivió otra época, ella estudió magisterio y al año siguiente ya estaba trabajando. Pero sí, me estoy “muriendo de hambre” igualmente a pesar de haber estudiado magisterio.

¿A día de hoy te arrepientes de no haber estudiado desde el principio interpretación?

La verdad es que sí. Sobre todo ahora que veo que en Sevilla tenemos una de las escuelas de Arte Dramático más importante, me hubiera gusta mucho volver a atrás y convencerme a mí mismo.

¿Y crees que ahora es muy tarde?

Hombre, tengo 28 años. Ya tengo que ir cogiendo un camino. Sea cual sea, pero si vuelvo atrás con 28 años… ahora mismo no es el momento. Puede que en un futuro, pero ahora tengo que coger un camino prestablecido.

Y aun así, ¿cómo llegaste hasta el curso de interpretación de Sebastián Haro?

Pues fue por un casting al que me presenté, de un director que hacía webseries. Me cogieron en una, y conocí a Sebastián Haro que era uno de los personajes principales del proyecto. Allí nos contó a mí y a otros actores que quería montar un laboratorio de interpretación para cine, porque en Sevilla no había, y era importante porque de esta ciudad salen muchos actores que terminan siendo muy importantes. Así que después de hablar con él decidí apuntarme, y no me arrepiento porque aprendí muchísimo. Le considero mi maestro. Te enseñaba a interpretar delante de la cámara, hacíamos muchas actividades, grabamos algunas cositas que ahora forman parte de mi videobook…

Cuéntanos alguna de esas actividades que hacíais.

Una de las cosas que a los actores más nos cuesta, al menos desde mi punto de vista, es llorar. Entonces hicimos una actividad que consistía en llevarnos un objeto de nuestro pasado, que para nosotros fuera importante, sentarnos en una silla y mirarlo para recordar momentos del pasado. Que fueran tristes o alegres, pero que nos hicieran llorar. Y fue muy intenso, porque no nos hacíamos daño a nosotros mismos pero acabamos todos llorando.

¿Cuál es el mejor consejo que te dieron durante esas clases?

Tengo un par de cosas muy grabadas. La primera que lo importante no es subir arriba, sino mantenerse. La otra es que menos es más.

¿Cuántos casting has podido hacer?

Muchísimos, más de 100.

¿Y cuál es el más importante que has hecho?

El de la federación antidroga. Fue un casting que comenzó siendo online, me pedían que grabara un vídeo, y luego me cogieron para hacer uno presencial. Me mandaron un acting sobre lo que tenía que hacer en el vídeo, y era muy divertido porque tenía que estar sentado en un sitio mientras me hacían una entrevista e imaginarme que una hiena estaba alrededor mío. Y tenía que mirarla de reojo, porque estaba nervioso por si tiraba algo o hacía algo raro, pero que yo me sintiera cómodo con mi hiena. Entonces, durante el vídeo estaba mirando de reojo todo el rato… fue muy gracioso, y además fue una de las caras que en el casting presencial me hicieron repetir.

Además, fue uno de los mejores casting porque los que estaban allí eran muy buena gente. Se reían contigo y el director de casting te daba indicaciones de lo que quería que hicieras pero con mucha amabilidad.

¿Te han cogido en algún proyecto por saber francés?

En una película de un director francés, en París, por saber español y francés, pero lo que tenía que hacer era bailar sevillanas en un sitio que representaba la feria de abril. Ese casting fue muy gracioso además, porque estuve con gente francesa que sabía bailar sevillanas, en una superproducción de muchísimo presupuesto. Coincidimos además con el director y pudimos hablar con él, y nos dio algún consejo en francés.

¿Te ha abierto muchas puertas entonces dominar otros artes además de la interpretación?

Sí. Estuve 5 años en el conservatorio. Empecé haciendo clave y toco el piano. También estuve un año en una escuela de danza. Y en muchos casting te piden otro arte además de ser actor. Te abre muchas puertas, yo me he encontrado casting que no podías entrar si no tocabas un instrumento o no sabías algo de canto. Y no siempre es porque luego vayas interpretar con eso, sino porque al final una persona que tiene otro tipo de formación y saben que pueden contar contigo con eso, es un buen paso para que te cojan.

Vives en Sevilla, ¿crees que eres una buena ciudad para triunfar en la interpretación?

Conozco sobre todo gente que ha ido a Madrid para cumplir su sueño, porque están todas las centrales de dirección de casting, los representantes… es verdad que en Sevilla es más difícil abrirse camino que en Madrid, por ejemplo. Pero aquí se están rodando muchísimas películas muy importantes, de Roberto Rodríguez y otros directores que graban en toda Andalucía. También están rodando series como Juego de Tronos, e incluso en teatro hay muchas oportunidades.

¿Sigues haciendo figuración?

No, ya me cansa. Han sido siempre un buen momento para conocer gente, contactos, directores que luego te llaman para otros proyectos. Pero ya llega un momento en el que dices “yo quiero algo más”. Yo empecé haciendo figuración, y he conseguido muchos proyectos así, incluso he seguido en ello. Por ejemplo hace poco hice figuración en “Quién mató a Bambi”, y en “El hombre de las mil caras” he hecho una figuración de audio.

En figuración se aprender mucho, porque te pones en manos de directores importantes, y tienes la oportunidad de conocer a los actores, hablar con ellos y pedirles consejos. Conseguir contactos, que es una cosa muy importante para nuestra profesión. Pero sobre todo vivir el rodaje de una gran producción, y ver en qué momento tienes que hablar, en qué momento tienes que moverte, en qué momento dicen acción y a quién tienes que hacerle caso y a quién no.

Durante 8 años he vivido en París todos los veranos, porque trabajaba en DisneyLand París. Así es como me hice bilingüe en francés. Allí hay unos casting para los trabajadores internos, que se presentan para hacer papeles dentro del parque. Estando allí me presenté a varios y siempre me cogían, pero me ofrecían un trabajo fijo. Como yo estaba con la carrera tenía que rechazarlo.

¿Es muy diferente ser actor en Francia en comparación con España?

Tengo algunos amigos que se han ido a trabajar a París. Y me cuentan que la situación en Francia es muy parecida a la de España. Hay producciones importantes, pero es igual de difícil que en España. Hay más casting en París por ser la capital, pero en el resto de ciudades no. Eso sí, los sueldos y los casting remunerados en Francia son más frecuentes y te pagan más. Por figuración especial que yo hice en Francia cobré unos 150 euros por un día, cuando aquí no llega a la mitad.

¿Qué consejo lanzarías para seguir adelante en esta profesión?

Sigue nadando, porque, al menos para mí, esto supone un sueño. Entonces lo más importante es no renunciar a ese sueño, y si uno se sigue moviendo, se forma y se busca las habichuelas, al final lo encuentras. Y siempre, si estás en el momento adecuado en el lugar adecuado, y con la persona adecuada, te van a coger en algo importante que no conseguirías si no te movieras. Que no paren de hacer cosas, aunque esté poco remunerado, pero ponte en manos de gente que luego puedan confiar en ti para otras cosas. Sigue nadando. 

 

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