LUCÍA HERRERA: “Hasta que no me he aceptado no he empezado a ser la actriz que quiero ser”

Una actriz con perfil ‘curvy’ que siempre ha tenido claro su objetivo. Renunció a hacer selectividad y a estudiar una carrera universitaria para centrarse en la interpretación, y tras mucho trabajo estudiando, haciendo castings y aceptándose a si misma está cumpliendo su sueño. “El mayor obstáculo que he tenido en todos los casting es ahora lo que me hace salir a trabajar.”

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Lucia, ¿cuándo te diste cuenta de que querías ser actriz?

Desde que tengo uso de razón, he sido actriz. Pero hasta que empecé a formarme pasaron muchos años. Ya de pequeña me encantaba jugar a hacer obras de teatro, las preparaba con una vecina y luego invitábamos al vecindario a verlas en el terrado. Siempre he sido una gran imitadora. o eso dice mi familia. Recuerdo que a los 10 años fui a ver Grease al teatro Apolo de Barcelona. Lloré y lloré. Mi madre me preguntaba por qué, y yo solo sabia que algo dentro se me removía. Me había enamorado de la interpretación. Lo recuerdo con mucha nitidez. Y desde ese momento supe que esa tenia que ser mi profesión. Seguí estudiando y a los 17 años empecé a formarme como actriz.

¿Tuviste el apoyo de tu familia para estudiar interpretación?

Todos dijeron algo así como ¡menos mal, ya era hora! Pero mi madre en particular fue la que me empujó a buscar una escuela de interpretación, yo tenía aún mucho miedo y gracias a su apoyo pude hacerlo.

¿Estudiaste algo a parte de interpretación?

No. Cursé el bachillerato artístico en una escuela de Sabadell, donde vivo actualmente. Y cuando hubo que escoger carrera, dudé bastante porque sentía (y mucha gente me decía) que de actriz no iba a ganarme la vida. Estuve a punto de meterme en un grado de diseño, pero al final decidí seguir mi verdadera vocación, ¡menos mal! Entré en la escuela de interpretación La Bobina que fue muy importante para mi, me encontré con grandes profesionales que sacaron lo mejor de mi. 

Si estás empezando, no escuches a la gente que te quiere frustrar. Eso para mi fue de lo más difícil. Me decían que de esto no iba a vivir, que me buscara un trabajo a parte. Me preguntaban que por qué no había hecho selectividad, y yo les respondía que no quería hacer una carrera en la universidad, que quería hacer esto, que no quería hacer otra cosa. Para mi, mi madre en esto fue fundamental. Fue la que no me dejó apuntarme a diseño gráfico, y me apuntó a interpretación. Y menos mal.

¿Tienes otro trabajo o te dedicas a esto a tiempo completo? 

He trabajado de varias cosas que nada tienen que ver con la profesión, pero mis últimos trabajos han sido de animación infantil. Creo que ha sido muy enriquecedor trabajar con niños. Ahora estoy enfocándome totalmente en los castings.

¿Cuál fue el primer casting que hiciste? 

Era para un largometraje de terror, fui a hacerlo a Tarragona. Terror el que tenía yo, que me escogieron y me rajé. Llevaba muy poquito estudiando, y no esperaba que fueran a seleccionarme. Así que dije que no, pero me sirvió mucho como primera experiencia. De cada casting se aprende un poquito más.

Empezaste  a lo grande con un corto ¿no te presentaste a casting de figuración y no remunerados? 

Sí. Creo que es una parte muy importante para el actor. También ayuda a hacer contactos, gente con la misma ilusión que tu y las mismas ganas. Quién sabe si estás conociendo a un futuro director de cine. Es muy enriquecedor. Además, cuando luego me he presentado al casting de algún proyecto remunerado, me he sentido mucho más segura y preparada.

Haciendo estos castings aprendí a controlar los pensamientos. Yo soy muy mental y me gusta tener las cosas bajo control, en un casting, todo lo que tienes eres tú. Tu cuerpo, tu mente, tu herramienta, eres tú. Hay que saber bloquear los pensamientos que van a impedirte dar el 100% de ti. ¡Y es tan difícil! Ese ha sido mi aprendizaje, ser muy yo, entregar el total de mi y de lo que sé hacer.

Cuéntanos alguna anécdota que te haya sucedido en un casting

Para el primer casting importante para el que me contactaron, estuve todos los días previos al mismo pensando que iban a secuestrarme o algo así. No entendía por qué de repente me llamaban a mi, y me dijeron que no era un casting, que no me tenía que preparar nada porque iba a ser más bien una reunión. Fui tres horas antes al lugar donde me habían citado. La sala era en un segundo piso. Así que fui al primer piso y pregunté si de verdad hacia castings en el piso de arriba. La mujer que me abrió fue muy amable y me dijo que sí, que era una agencia de publicidad y que estuviese tranquila, que todo iba a ir bien. ¡Me quedé mucho más tranquila! Luego se lo conté a las directoras de casting y nos reímos las tres juntas. El problema fue que nada más llegar me hicieron tres pruebas, al contrario de lo que me habían dicho, una de ellas una improvisación. Yo había llegado de las vacaciones de verano, estaba muy fría, pero no salió del todo mal.

También recuerdo una vez que me presenté a un casting para un corto, y me miraron un poco raro. Quizás yo no era el perfil que buscaban por el peso, pero no me dijeron nada y no me volvieron a llamar. Esa es un poco mi maldición quizás. Mi perfil es bastante característico. No tengo las tallas de una chica normal, estoy más gordita. Entonces siempre me pasa, veo un casting en el que buscan una chica normal, morena con ojos marrones, y yo me considero una chica normal pero siempre tengo ese miedo de que me digan “ah no, este cuerpo no es el que estamos buscando“.

¿Y ahora estás en un proyecto en el que te cogieron por tu perfil ‘curvy’? 

Sí. El último casting al que me he presentado es para una chica curvy, y ahora tengo que ir a Madrid a hacer la segunda prueba.

Cuando empecé como actriz siempre me decía a mi misma; “que putada si el día de mañana solo me llaman para ser la gorda”. No quería caer en eso nunca. Pero al final, lo que me está yendo mejor, y el último casting que he pasado, es de chica curvy. Tanto que había odiado eso, y al final es lo que me va a hacer tener trabajo. Para mi es un orgullo poder decir que el mayor miedo que había tenido siempre, el mayor obstáculo que he tenido en todos los casting, es ahora lo que me hace salir a trabajar. 

Yo no quería hacer el papel de gorda, no me gustaba. Me decía a mi misma que antes de eso, adelgazaba. Pero al final las cosas han ido así, y he aprendido a quererme y a gustarme, y me he encontrado con profesores y con directores de casting que me han dicho que soy muy atractiva, que les encantan mis ojos, la expresión que tengo en la mirada… y al final me dije: “quizás no es tan malo. Esta soy yo”. Si algún día cambio pues cambiaré, pero hacer casting y estudiar me ha ayudado muchísimo a quererme a mi misma. 

¿Qué consejos le darías a todos los que están empezando su carrera?

Que no tengan miedo a luchar y a estudiar lo que les salga del corazón. Que no escuchen a quienes intenta frustrar sus sueños, probablemente ellos no hayan conseguido los suyos. La interpretación no solo te da herramientas para ser actor, te da herramientas para vivir, el autoconocimiento, el control de las emociones, la empatía… Unos valores preciosos que además aprendes rodeada de gente que ama lo que hace.

Creo que es muy importante también aceptarse como se es, y que te quieras mucho. Esta profesión requiere que sepas que todos los perfiles son necesarios, y todas las actitudes son necesarias. Yo siempre he sido una chica muy vergonzosa, pero hasta que yo no he aceptado quien soy, no he empezado a ser la actriz que quiero ser.

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Un comentario en “LUCÍA HERRERA: “Hasta que no me he aceptado no he empezado a ser la actriz que quiero ser”

  • Me ha encantado tu videobook, además me siento muy identificada contigo, aunque con mucha menos experiencia. No dejes tus sueños porque, realmente transmites mucho detrás de la pantalla, aunque haya visto poco, se nota. ¡Un abrazo!

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