JUAN CABALLERO: “Me encanta el teatro como arma educativa”

Juan Caballero, actor palentino y profesor de teatro con una gran pasión por la interpretación y todas las herramientas que esta te da para la vida. Ha trabajado en teatros internacionales en EEUU e Irlanda, y actualmente lo podemos ver en el Teatro Lara con ‘Lavar, Marcar y Enterrar’. 

Imagen 1

¿Cuándo te diste cuenta de que querías ser actor? 

Empecé haciendo teatro en el grupo que había en mi pueblo casi de rebote: les falló una persona y una compañera de mis clases extraescolares de inglés me lo comentó y me enganché. En el instituto también formé parte del grupo de teatro y fue el profesor de allí el que me habló de la escuela de interpretación de Valladolid. Así que al acabar la selectividad me presenté a las pruebas de acceso y las pasé, estudiando allí los 4 años oficiales. Creo que fue durante el proceso de formación cuando me di cuenta que esto era lo que realmente me gustaba, que no sabría dedicarme a otra cosa.

¿Que te dijo tu familia cuando se lo contaste? 

Casi todas las familias entran en pánico; piensan que va a ser un capricho pasajero y te dejan estudiar Arte dramático con la esperanza de que después venga una carrera “como Dios manda”. En mi caso la oposición no fue tan radical, pero si había dudas, muchas dudas. Aunque desde el primer momento han sido fans de todo lo que hago (y los mayores críticos).

¿Estudiaste algo antes de hacer interpretación?

Es curioso, porque no estudié antes sino al llegar a Madrid, me matriculé en Turismo, pensando en ese “Plan B” que me sirviera por si al final lo de ser actor no tiraba adelante. Por suerte duré menos de un trimestre allí.

¿Ahora trabajas de algo más, o vives de ser actor?

Desde hace 3 años o así ya sólo me dedico a la interpretación, ya sea en teatro, televisión, publicidad o a través de eventos, animaciones… He sido encuestador en el aeropuerto, camarero y algo de lo que aprendí muchísimo: profesor de interpretación en la Escuela Municipal de Teatro de Parla. Estar al otro lado sirve tanto para volver a ponerte en tu sitio, aprender cosas y aplicarte otras muchas que tenías olvidas.

¿Cómo llegaste a ser profesor de interpretación?

Entré a trabajar ahí porque el director me vio en ‘Silenciados’, trabajé con él y luego me llamó para este puesto. Es una escuela municipal, con un precio muy asequible, a donde van chicos de todas las clases, yo enseñaba a los que tenían entre 15 y 21 años. Todo lo que les enseñaba era en base a mi experiencia personal y laboral como actor, y lo que yo he querido inculcar, lo que siempre les decía, es que yo no quería que de allí salieran buenos actores (porque muchos de ellos no se querían dedicar a ello) sino que salieran reforzados como personas.

Cuéntanos alguna anécdota que te haya pasado en estos años como docente

Un alumno, una vez me contó que por ser gordito y tener un poco de pluma le habían hecho bastante bullying en la escuela y le habían machacado. El primer día de clases con él, que llegó a mitad de curso, hicimos un ejercicio de confianza, tumbados, con respiraciones, un ejercicio en el que tenemos que vernos desde fuera, y ver al que está abajo que somos nosotros mismos, y decirnos cosas bonitas. Ese día acabamos todos llorando, una cosa medio catártica. Yo siempre he querido reforzarles una idea; que da igual cómo seas, para ser actor no hace falta ser modelos. Luego todos conocemos esta profesión, y sabemos que muchos se fijan en el físico, pero ellos no tienen que compararse con nada ni con nadie. Más que herramientas como actor preferí darles herramientas para la vida y para ellos mismos, y que luego ellos decidan si esto es un trampolín para apuntarse luego a la RESAD u otros sitios, que algunos lo han hecho.

¿Apoyarías que se enseñara teatro obligatorio en todos los institutos? 

Sí, bueno. El teatro ofrece muchas herramientas para la vida; superar la timidez, hablar bien, desarrollar la creatividad… Chicos que no se quieren dedicar a esto, que lo hacían como un hobby, se pusieron en mallas haciendo de animal. Se te olvidan todos los complejos, y aprendes mucho sobre igualdad. Yo he visto chicos y chicas jóvenes, con acercamiento a personas de su mismo sexo haciendo teatro, interactuando entre todos los que estábamos allí, sin importar la raza de la que seas porque había chicos de color, niños chinos, árabes… Es muy educativo, y me encanta el teatro como arma educativa. Ver a gente tan joven, tal y como están las cosas ahora, que estamos volviendo a descubrir mucha homofobia y mucho odio, disfrutando tanto de esto y aceptándose entre ellos, es increíble. 

Yo creo que mis alumnos estuvieron muy contentos conmigo por eso, porque también les llevé propuestas teatrales pero sí que está todo muy reforzado a esto, a su propio cuerpo, a su propio ser. Yo no funciono con el machaque, con el destroce, ni con el sacar mierda personal, que hay muchas escuelas así.

Juan, ¿cuál fue tu primer casting? 

Mi primer casting fue hace unos cuantos años para “Al salir de clase”. Creo que estaba muy verde y encima llegué desde Palencia con mi ortodoncia (una imagen que no ayudaban para el look que buscan en ese momento).

Pero el trato fue estupendo, menos mal, he visto compañeros que en primeras pruebas les han destrozado por completo. Es tan importante  vivir buenas experiencias que no nos minen la autoestima y la seguridad.

¿Cuál crees que es el más importante que has hecho? 

Uno de los más importantes (y bonitos) fue para hacer “El caballero de Olmedo” de José Luis Arellano en el teatro Gala, un teatro latino de Washington, en el 2010. Lo realicé en la RESAD, y al acabar me dijeron que si quería hacer las maletas para estar 2 meses y medio actuando en verso al otro lado del charco que estaba dentro. Fue una alegría inmensa y una pasada de experiencia.

¿Qué aprendiste trabajando en el extranjero? 

Trabajando fuera aprendes a desmitificar, para bien y para mal, muchas cosas. Es verdad que en EEUU son muy rigurosos con las horas, pero se te considera mucho.  Allí te valoran y te tienen en cuenta de una forma diferente. Por ejemplo, cuando estás trabajando allí te llaman talent, de talento, porque te han cogido de entre el resto de actores porque tienes un talento.

Luego, cuando estuve trabajando en Dublín con una obra de teatro, me fijé que todas las obras de allí tenían un texto increíble, en inglés recitado, pero llegamos nosotros y los comentarios eran los mismos: “los españoles, con la energía y la pasión que ponen…” Nosotros tenemos otras armas que tenemos que utilizar. Me sirvió mucho salir fuera para valorar el trabajo que tenemos aquí. Siempre pensamos que los americanos son lo más, y allí están muy contentos con el trabajo que realizamos. Te das cuenta también de que cuando las cosas están bien hechas el resultado es universal.

¿Has hecho muchos casting de figuración y para proyectos no remunerados?

Si el proyecto es de mucha envergadura o me va aportar algo en un futuro no tengo problema, pero creo que ya tengo una buena carta de presentación con mi material y videobook, con lo cual me cuesta mucho acceder a realizarlos y pasar por el trago (no siempre placentero) de un casting.  Hay veces que para cosas sencillas y puesto que nadie va a cobrar creo que es bueno confiar en lo que te enseñan y en el feeling antes de hacer un casting, que también conlleva un esfuerzo y un tiempo que a veces no disponemos. Por suerte, en mi caso y con el tiempo he ido conociendo cada vez más gente que me recomienda y paso de un trabajo a otro.

Lo que he aprendido es a ser más exigente, mirar también quién está al otro lado. Es bueno saber elegir y si quien te selecciona te pide que pases por el momento difícil de un casting está bien conocer lo que hace la empresa o la productora, que te enseñen trabajos anteriores, que te den un mínimo de calidad y buen rollo.

Cuéntanos alguna anécdota de un casting que hayas hecho

Pues una anécdota, que en este caso no es buena; fue haciendo un casting de publicidad: estaba haciendo el acting y tras un rato largo me doy cuenta que al otro lado la persona que me está haciendo el casting está entretenida viendo el ordenador, creo que unas fotos de un viaje, y tuve que parar y decir: “perdona, es que ya he acabado”, un desastre. Así que cuando te encuentras gente simpática, agradable, que está pendiente de sacar lo mejor de ti es siempre un gusto.

¿Qué opinas de los casting?

Hombre, es un proceso necesario, un casting es como una entrevista y por desgracia con un CV no puedes ver si la persona puede darte lo que tú necesitas, pero se puede acompañar de entrevistas más personales donde estar más relajado y distendido, usar las plataformas como esta que te permite seleccionar más específicamente… Yo también creo que ir a ver a los actores en el teatro o en lugares donde estén representando es muy importante.

¿Qué consejo le darías a un actor que está leyendo esta entrevista?

Hace poco eché una mano a una directora de casting y estando al otro lado te das cuenta de lo importante que el casting desde que entras por la puerta, la actitud con la que te enfrentas, sin miedo, nadie muerde ni come en un casting, las personas que hay al otro lado son personas como nosotros. Y sobre todo al salir, olvidarse de ello. Si no ha salido bien no se acaba el mundo y si la sensación es buena es mejor ocupar la cabeza en otra cosa. Si no sufrimos esperando una respuesta, que a veces no llega porque tampoco no tiene nada que ver con la valía de uno como actor: pueden no cogerte porque de repente suban la edad, quieran al actor rubio en vez de moreno o simplemente por qué el hijo que te iban a poner se parece más a otro actor.

 

 No dejes de visitar su perfil en CastingActores

Y si quieres ser nuestro próximo protagonista escríbenos a info@castingactores.es

¿No conociste a nuestro protagonista de la semana pasada?

ALICIA LOBO: “No te quedes con ganas de hacer algo porque no te lo vayan a dar”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *