IKER AZKOITIA: “Siempre he tenido una necesidad de contar historias”

Iker Azkoitia, además de actor polivalente, autor, cortometrajista, cantautor, director y productor de teatro con una larga lista de premios a sus espaldas. Ahora produce y protagoniza la segunda temporada su propio musical en el Teatro Alfíl de Madrid; ‘Una corona para Claudia’.

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Un libro: ‘Partir’ de Lucía Baskaran

Una película: ‘Magical Girl’

Un director: Pablo Messiez. No puedo admirar más ‘La Piedra Oscura’.

Un actor:  Josean Bengoetxea

Una canción: A las puertas, de Iker Azkoitia

¿Cuándo te diste cuenta de que querías ser actor?

Desde pequeñito lo intuía. Pero cuando lo tuve claro fue durante el casting de ‘El camino de los ingleses’, el primer casting que hice sin haber estudiado nada. Vivía en Málaga y estaba preparándome para la selectividad, me enteré del casting por mi hermana y me presenté con ella. Me leí el libro, bueno lo que pude mientras estaba estudiando, y me escribí un monólogo para hacer la prueba. Me llamaron a los cuatro meses para decirme que habían enviado las cintas a Antonio Banderas, y que era uno de los seleccionados finalistas. Entonces fuimos a casa de Banderas en Málaga e hicimos una lectura de guión. Aquella experiencia fue increíble, ponerte en manos de profesionales y dejar de ser tú, fue algo tan mágico que me dije a mí mismo que quería hacer esto.

¿Cómo fue ese casting para el que te tuviste que escribir un monólogo?

Se me fue la olla. A mí, como actor, la violencia me cuesta mucho, es algo que tengo que seguir trabajando. Si me preguntas cuáles son mis limitaciones, la violencia es una de ellas. Pero en aquel casting, en una improvisación que propusieron, perdí el control del todo. Tengo como un borrón… tiré una silla y todo. Al salir volví a entrar preguntando por la silla, por si la había roto. Me dijeron que estuviera tranquilo y, al volver a salir, les escuché reírse a carcajadas.

¿Y cuándo empezaste a escribir?

Si hay que buscar alguna excusa, seguramente sea porque yo soy un chaval de caserío. Viví toda mi infancia en el monte a 15 minutos de un pueblo muy pequeño y mis amigos eran los animales que teníamos, hablaba con ellos, y mi hermana tenía sus juguetes y yo era un muñeco más. Entonces, todas las tardes en el monte yo me creaba mis historias, mi propio mundo. La ficción siempre ha vivido en mí, siempre he tenido una necesidad de contar historias. Y ser actor me da la vida.

¿Estudiaste algo antes?

Sí. Publicidad y Relaciones Públicas. Fue por mi padre, por tener “una carrera más seria” como decía él. No fue coercitivo, pero lo acepté.

¿Y cuándo empezaste a estudiar interpretación?

Antes de ir a la universidad había hecho un curso intensivo de la New York Film Academy y, aún estudiando publicidad en Bilbao, hice una beca Séneca en el tercer año para venir a Madrid. Al año siguiente me quedé y empecé a estudiar en Cinema Room mientras iba a hacer los exámenes a Bilbao, pero ya me asenté aquí. Entonces decidí formarme como actor en la diplomatura de Arte4, Estudio de Actores.

¿Empezaste en el mundo de la interpretación haciendo trabajos no remunerados?

Sí, empecé haciendo muchos cortos. También una película de bajo presupuesto que nunca llegué a ver, no se qué habrá pasado con ella. Me presenté a todos los casting que pude.

Empecé la casa por el tejado. Me metí a estudiar cámara, porque por prejuicios creía que iba a ser lo mejor, pero en seguida me di cuenta de que me faltaba muchísimo, me faltaban muchas herramientas y no conseguía sacarle miga a los textos. Me di cuenta de que lo mejor era empezar una diplomatura desde cero.

De hecho, llegué con tantas ganas a Madrid a mis 22 años, que le pregunté a mi repre a ver si por mi edad podía entrar en ‘Física o Química’, que iba por su tercera temporada. Entonces me dijo que había enviado mi material, pero que era demasiado viejo. Se me creó un ‘mini trauma’ en la cabeza de ‘se me está pasando el arroz’, porque estaba convencido de que buenos actores con más de 25 años había demasiados y ya no iba a poder con la competencia. ¡Se me pasaba el arroz con 22 años! Ahora me río, pero tela…

¿Y cuándo diste el salto de actor a director y productor?

Con 24 años me lancé a escribir y dirigir “Libre“, sin yo tener idea de nada de eso. Con un equipazo técnico y artístico que compensó mi inexperiencia y con un presupuesto bajísimo hicimos esta pequeña historia a la que además puse la banda sonora. Ganamos dos premios; el primer premio en el XII certamen C.M.U. Santa María de Europa y el premio finalista en el IV festival de cortometrajes vascos Huhezinema, más siete secciones oficiales. Más tarde con “Copygram” gané también el primer premio del jurado en el festival de cine fantástico y de terror de San Sebastián, en la competición “Film in San Sebastian”.

Tengo entendido que financiaste tú mismo el proyecto ‘Una corona para Claudia‘, ¿no?

Sí. Con el cortometraje ‘Semeak‘ gané el primer premio en el festival de cine de San Sebastián, en la competición “Euskaraz bizi nahi dut”. Gracias a este dinero y a lo ahorrado con mi primer trabajo con personaje fijo en televisión pude invertir en el musical.

¿Se músico y cantautor también te ha ayudado en el mundo de la interpretación?

Sí, en cierta forma. Por ejemplo, en “Goenkale”, los guionistas sabían que el protagonista, Adrián García de los Ojos y yo éramos compositores, y entonces escribieron una de las tramas con un concurso de música y compusimos una canción real. Siempre es complementario, y animaría a todos a que desarrollen sus distintas facetas. No solo porque les vayan a abrir puertas, sino porque cuanto más te desarrolles en diferentes facetas artísticas más abierto estás, más te exiges, más puedes complementar tu trabajo.

Como director también has hecho castings para buscar actores que protagonicen tus proyectos. ¿Cómo los haces?

No me dedico profesionalmente a ello, por lo que no tengo una metodología ni creo que la tenga nunca. Entiendo que un director de casting no va a trabajar luego con la persona que escoja, por lo que tiene que encontrar a un intérprete que tenga la esencia del personaje y la calidad del trabajo que busca otro director, que es el que lo va a dirigir. En mi caso, como vamos a trabajar juntos, busco además otras cosas.

Lo que más me vale es conocer a la persona, ver su energía y su actitud. Saber si voy a trabajar cómodo con esa persona, y en qué medida puede aportar al proyecto, comprometerse e ilusionarse. Esto puede llegar a interesarme más que sus dotes específicas.

Con ‘Una corona para Claudia’ yo les envié a los actores que hicieron casting una escena, un monólogo y una canción. Les metimos caña, y luego la elección fue muy difícil. Se presentaron como nueve chicos y nueve chicas, y los encontramos poniendo un anuncio en Facebook, y preguntando a nuestros cercanos. Hicimos una preselección antes del casting porque nos enviaron muchísimo material… El descarte inicial lo hicimos en función de si encajaba la energía o esencia para el personaje. No porque no tuvieran el físico del personaje, eso a mi me da igual, para el mismo personaje tenemos diferentes físicos. Pero si no nos daban la energía que queríamos para trabajar, no convocábamos a casting.

¿Qué consejo darías a jóvenes actores?

Disfrute y confianza. Para mí son la clave tanto en la actitud de un actor, como a la hora de lanzarte a hacer un proyecto. Si no encuentras el disfrute y la confianza necesaria, no lo hagas. Hay que ser muy cabezón, tener constancia y perseverancia. Embárcate en los proyectos que de verdad creas que vas a disfrutar y con los que vas a crecer, porque si no, esto no merece la pena.

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