FERNANDO ARENAS: “He tenido la suerte de grabar con gente de mucho peso como Miguel Angel Silvestre”

Peruano con nacionalidad española, comenzó su carrera de interpretación como extra en telenovelas y series de televisión. Llegó a España con un trabajo en hostelería y ha participado en películas como ‘La chispa de la vida’ de Alex de la Iglesia, y en series como ‘Sin tetas no hay paraíso’, ‘La Que se Avecina’ y “Hola Que Tal” para TVE. En 2011 viajó a Colombia y en 2013 viajó a Miami donde participó en producciones con el actor Christian Meier y el cantante Tito el Bambino. Ahora ha vuelto a España y trabaja en una casa de apuestas deportivas mientras sigue persiguiendo su sueño. 

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¿Cómo te diste cuenta de que querías ser actor?

Mi pasión por la interpretación nació cuando yo era muy pequeño, que recuerde desde los 5 años me enganchaba a ver las novelas, la primera se llamaba ‘El Pecado de Oyuki’, ambientada en la época de las geishas japonesas. Todo esto a escondidas de mis padres, claro, porque el tabú de las telenovelas es que solo son para mujeres, y mi padre no me dejaba verlas por eso, pero aun así me enganché a alguna más y las seguí viendo. De cuatro hermanos era el único que las veía, y mi padre me llegó a decir cuando era más mayor que si las veía las viera a escondidas, para que ellos no se engancharan también.

Vi muchísimas. La historia es siempre la misma; chica pobre se enamora de chico rico, chico pobre se enamora de chica rica. Los sufrimientos de amor. Las buenas son las que producía Televisa, o Rede Globo en Brasil… aquí en España se emitió ‘Luz María’, una superproducción Peruana. La protagonizaba Cristian Meier, con el que yo trabajé en Perú y en Miami.

¿Y cómo convenciste a tus padres para terminar siendo actor?

No lo hice. Llego la hora de acabar el colegio y enfrentarme a mis padres sobre lo que quería estudiar y decidí estudiar arte dramático. Sentía la necesidad de estar sobre las tablas o de poder hacerlo en la televisión. La clara respuesta de mis padres fue un no rotundo porque, como es lógico, como padre quieren lo mejor para sus hijos y se sabía que en ese entonces la carrera de actor no era muy estable o muy rentable para poder vivir. Decidí hacer Administración Hotelera en una escuela profesional de Lima, para poder irme lejos, y estudiar a la vez teatro sin que mis padres lo supieran.

¿Por qué escogiste Hostelería?

Me gusta el tema de la hostelería y la cocina, pero fueron la carta bajo la manga para poder irme a Lima, la capital, a estudiar. La escogí porque me obligaba a irme 800km de mi casa.

¿Cómo pagabas las clases de teatro sin que tus padres lo supieran?

Mi padre me mandaba dinero y además trabajaba en la escuela para poder pagarme los estudios. Mi padre me pagaba casi todo, la habitación, la comida y mis gastos. Pero tenía a veces que dejar de salir de fiesta o la vida social y de hacer otras cosas para poder pagarme la escuela de teatro.

Lo mío era actuar, y la hostelería era solo un medio. A veces hacía trabajos de camarero para la escuela y lo invertía por completo en estudiar interpretación. Los extras que hacía en novelas también eran remunerados, pero te pagaban muy poco. A lo mejor por estar allí de siete de la mañana hasta las once de la noche me pagaban 20 dólares.

Un día mis hermanos me vieron en una telenovela haciendo un extra, y entonces mi padre me pilló. Ya sabía que estaba haciendo otras cosas. Entonces dio su brazo a torcer, porque él siempre pensaba que esto era un capricho mío, pero ya se empezó a dar cuenta de que yo seguía con ello.

¿Cómo fue tu primer casting?

Fue un desastre. En unas vacaciones a Lima, cuando aún no vivía allí, fui a una productora que hacía novelas juveniles, y vi como entraban y salían los actores. Y claro, es una sensación distinta verlos en la televisión a verlos en persona. Vi como tiraban los guiones que acababan de grabar, entonces le pregunté al vigilante si podía quedarme un par. Volví con ellos a casa como un tesoro.

Cuando llegué a vivir a la capital sentía que tenía talento. Tú siempre piensas que lo tienes, y lo puedes tener pero no siempre lo tienes formado. Yo sabía que había algunos actores que habían entrado en novelas sin estudiar, por su talento, y me dije “yo también puedo”. Así que fui hasta allí, toqué a la puerta y pedí hablar con el director de casting. Se quedaron sorprendidos pero me lo presentaron, me sacó un guion y me dijo que tenía entre 10 y 15 minutos para aprendérmelo. Volvió y me dijo ‘¿ya estás?’ y claro, yo creía que sí. Empecé a hablar y me dijo “para, ¿estás actuando?” y le dije muy cortado que sí. Volví a empezar y me dijo Eso no es actuar. Puedes tener talento, pero necesitar formarlo. Son muy pocos los actores que no lo necesitan, pero aun así van a clases. Fórmate y vuelves”.

Fue una desilusión porque me di cuenta de que no tenía ese talento, pero también fue una motivación para empezar a formarme, y de ahí no parar. Volví a la productora cuando ya me había formado, pero de esa productora no me llamaban mucho más que para hacer de extra.

¿Estar trabajando como extra en las novelas no te perjudicó en los estudios?

Siempre he sido un estudiante bastante flojo en el colegio, pero cuando me fui a Lima mi padre me dio esa responsabilidad, y maduré, y me quedé el cuarto de mi carrera.

De hecho, al compaginar las dos cosas, inquietaba a mis compañeros de la escuela para que vinieran conmigo a hacer de extra. Yo me hice amigo de un asistente de casting que siempre me llamaba para hacer de extra, y a veces me pedía que trajera gente, y yo los llevaba.

Llegó un momento en el que yo trabajaba de 7 de la mañana a 2 en la misma escuela para financiarme los estudios, estudiaba por la tarde de 2 a 6, y a las 6 salía corriendo para entrar en la escuela de teatro de 7 a 9.

¿Qué es lo que más aprendiste participando en estos rodajes?

Cuando entras por primera vez eres tímido, por muy extrovertido que seas. Observas el ambiente para ver cómo te puedes desenvolver. Te vas a encontrar con actores y actrices que son encantadores, y con algunos que no lo son tanto. Tienes que tener un límite con cómo comportarte con ellos, porque al verlos todos los días tienes que guardar una distancia pero también ganar confianza.

Aprendes todo. Cómo trabajan los técnicos, que son los que más trabajan en una producción, aprendes los ensayos de los actores, aprendes dirección viendo detrás de la cámara, los ves buscando la química que quieren delante de la cámara…

Todo actor debería pasar por esos procesos de extra y figuración, porque te va a ayudar a crecer como persona, a valora y a respetar ese trabajo. Muchas veces se menosprecian estos trabajos y no nos damos cuenta de que no puedes hacer una producción solo con actores. Se puede, pero le quitar credibilidad, sinceridad a proyecto.

¿Y por qué decidiste venir a España?

La primera vez que vine fue para hacer unas prácticas de hostelería en una cadena de hoteles en Castellon. Entonces me volví en 2007 porque me ofrecieron un trabajo en el mismo hotel y lo acepté. A los tres meses empecé a mover contactos, porque yo quería venirme a Madrid, y así me vine a casa de un familiar mientras empezaba a mover mi material y buscaba un representante.

Perú pasó por una crisis económica muy fuerte, y a mí no me daban muchos papeles con texto o de extra, porque ya había unos actores de moda que salían en las telenovelas. Así que pensé que en España podría tener la suerte de encontrar algo mejor. Y la tuve, porque a los pocos meses de estar en Madrid conseguí representante y grabé ‘Sin Tetas…’ y ‘Hola que tal’ para TVE.

¿Cómo conseguiste el papel de ‘Sin Tetas No Hay Paraíso’?

Hice el casting con Carlos Manzanares para un personaje de la segunda temporada, el papel de actor porno. Pero al final el canal decidió que no daba el perfil porque querían un español. Entonces me hizo esperar, y me llamaron al tiempo para hacer este personaje con Miguel Ángel Silvestre.

He tenido la suerte de grabar con gente de mucho peso. Miguel Ángel Silvestre, Macarena Gomez, Christian Meier en Perú, el cantante Tito el Bambino en Miami. Esto me ha servido como gancho, y he tenido suerte porque no es lo mismo actuar con actores de reparto que hacerlo con el protagonista.

Y luego hiciste cine, ¿cómo llegaste a trabajar con Alex de la Iglesia?

En ‘La Chispa de la vida’ yo no pasé casting. Conocí a Alex directamente. Yo trabajaba en el Corte Inglés y de repente se plantó allí delante de mi puesto de trabajo. Cuando me di cuenta de quién era me acerqué para ver qué necesitaba, me pidió una cantidad de ropa y fui a por ella. Cuando volví no lo veía y me puse nerviosísimo pensando que se había ido, pero apareció. Se lo entregué todo, le felicité, porque hace poco ‘Balada Triste de Trompeta’ había ganado dos Goya y le pregunté en qué proyecto andaba. Cuando me contó lo de esta película le dije que era actor, le pregunté si podía mandarle material. Me dio un correo y en seguida les envié mi material. Me cogieron para un papel muy pequeño con José Mota.

Pero después de hacerlo todo, me invitaron a la premiere que fue maravillosa; alfombra roja, luces, cámaras… y cuando me senté me dije a mi mismo entusiasmado “a verme”, pero no me vi. Tuvieron que eliminar esa secuencia. Fue una sensación rara, no me quedé en a la fiesta después de eso porque fue un bajón. ¿Con qué cara me iba con todos ellos a la fiesta y decía ”hola, aparezco en los créditos pero no en la película”? Son cosas que tienes que vivir en la profesión.

¿Y cómo llegaste al casting de ‘La que se avecina’?

En ‘La Que Se Avecina’ llamaron a mi representante y me propusieron ese papel episódico. Estuvo programado de 12 de la noche hasta las 5 de la mañana, y la hicimos en una hora y media.

Me llamó mucho la atención algo que me dijo Macarena, porque yo llegué con la idea de un personaje que supuestamente era gay, y le quería poner un poco de pluma. Y ella me dijo ‘’No. Aquí tienes que ser como el director quiere, no lo cambies’’. Fue muy gracioso y cercano, y me ayudó mucho. De hecho en esa escena, ella me besa, pero pusieron otra alternativa y eso no salió.

¿Qué diferencias ves entre ser actor en Perú y serlo en España?

España se porta con los actores como deberían de portarse. Tenemos un sindicato, un sueldo mínimo por convenio, derecho de imagen… A mí me llamó mucho la atención que te recogen de casa cuando vas a grabar, eso es alucinante. En Perú, cuando me citaban para una grabación los actores tenían que llegar al estudio en sus propios coches, salvo que tuviéramos que grabar en exterior que nos llevaban con una furgoneta. Cuando fui a grabar ‘Sin tetas…’ y me dijeron que llamaban al chofer, y de repente me llamó el chofer porque está debajo de mi casa, y vi que era un coche oficial solo para mí con el cartel de la serie, y que además me iban a llevar y a traer… y yo no era uno de los protagonista, pero te tratan igual porque eres uno más del reparto.

Tampoco me había pasado antes, pero aquí en España después de grabar ‘Sin Tetas…’ la gente me paraba. Me reconocían y me pedían autógrafos y me hablaban de la serie.

También es muy diferente la forma de encontrar trabajo. En Perú no se suele usar representante. Ahora hay más, pero lo que se solía hacer es ir directamente a hablar con las productoras.

En Perú llegó un momento en el que las producciones era muy pobres, y querían encontrar el máximo beneficio a costa de la calidad y a costa de los actores. Entonces, te das cuenta de que el actor quería trabajar, y no le importaba tanto lo que le pagaran porque buscaba trabajar.

¿Cómo llegaste a trabajar con Christian Meier?

Fue en Perú. Yo ya había acabado la escuela de teatro y tenia claro que quería dar un paso en mi carrera actoral. Allí me llamaron de la productora porque también habían visto mi perfil, pero me ofrecieron un papel de extra y lo rechacé, les dije que ya no hacía papeles sin texto, y me colgaron la llamada. A los días me volvieron a llamar y me ofrecieron un papel con texto, y además con Christian Meier.

Hice de un botones de hotel despistado, y muy cómico. Y al acabar la escena él me felicitó, por mi trabajo, siendo la primera escena que hacia con texto y en pleno rodaje no se aguantaba la risa, por lo que mi personaje tenia q hacer.

¿Y con el cantante Tito el Bambino?

Trabajé con Tito Bambino en un papel en el que hacía su representante con solo cinco líneas. Yo mismo me dije ”esta es mi oportunidad”, e improvisando hice 15 líneas hasta no poder más, y no me cortaron, me dejaron que fluyera. De repente se me acercó un hombre a felicitarme, y yo no sabía quién era, hasta me dijeron que era el director técnico de la novela. Luego se me acercó el director artístico’’ y me dijo que me quería en su próximo rodaje, y salí de allí eufórico.

Llamé a las semanas a la productora, me dijeron que la dueña del canal había decidido hacer un cambio de personal, 75 personas a la calle. Directores de casting, técnicos… muchos de los que me conocían. Así que decidí volverme a España.

¿Qué consejo darías a todos los que están empezando?

Hay momentos que, por cosas que te suceden dices ”lo dejo todo”. Incluso mis padres aunque saben que yo, hasta hace poco me seguían diciendo ”bueno hijo, lo has intentado, déjalo ya, dedícate a otra cosa…” Pero si de verdad es tu pasión te da igual lo que la gente diga, lo que la gente piensa y la edad que tengas. El actor nunca deja ser actor, si lo llevas en la sangre.

Muchas amigas con hijos me han dicho alguna vez “oye mi hijo quiere ser actor. ¿Cuál es la mejor escuela?” y yo siempre les digo que paren, que no le apunten a la mejor escuela, que le apunten a un taller y que pruebe si es su verdadera pasión. Porque la gente se equivoca muchas veces y busca la interpretación confundiéndola con la fama, cuando la fama es solo un complemento que viene porque estás en pantalla. Pero es que sentir esa pasión haciendo lo que te gusta, no tiene precio.

Yo ahora mismo trabajo en Sportium porque no gano lo suficiente como actor, pero si lo ganara sería realmente feliz, e incluso haría horas extras, pero sigo porque es lo mío.

Si realmente es lo que te apasiona cierra orejas, cierra los ojos, concéntrate en lo que quieres, sueña y sigue a delante.

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