CARLOS LUENGO: “De cada casting aprendes algo nuevo”

Un actor procedente de Salamanca que vino a Madrid a cumplir su sueño. Ha participado en Centro Médico y actualmente actúa en un grupo de microteatro. Carlos ha vivido los casting delante y detrás de la cámara como asistente de director de casting, y tiene una historia que contarte. 

avatar_actor_6136_AC1ROg7Mg15sbcEP2tEg8ogXXMZ78qc3T7osmmHCZ4

 

¿Cuándo te diste cuenta de que querías ser actor? 

La verdad es que fue todo una casualidad. Mi madre llevaba insistiendo desde el colegio en apuntarme al grupo de teatro y yo siempre me negaba, posiblemente por pereza infantil. Cuando llegué a tercero de la ESO me fijé en el anuncio de la compañía del instituto. Estaban organizando una reunión que sería un miércoles 14 para todo aquel que quisiera unirse. El problema fue que aquel miércoles no era 14, sino 12, y no me quedó claro si era el miércoles o el viernes. El caso es que al final no fui a la reunión, pero a la semana siguiente una buena amiga de mi clase (que llevaba en el teatro desde el colegio) me dijo que necesitaban a un chico y me lo tomé como una señal de que tenía que entrar. El primer día de ensayo, subiendo por las escaleras, me daba tanta vergüenza (era extremadamente tímido) que casi me doy la vuelta.

Alguna vez me he preguntado qué hubiera pasado si al final hubiera bajado las escaleras, ¿dónde estaríamos mi vida y yo? Cuando salí por primera vez el día del estreno, con unos pantalones de pana verdes de talla ocho años, me empezaron a temblar las rodillas. Esa sensación hizo que me acordará de la Mery Jane interpretada por Kirsten Dunst en Spiderman 2. Nunca antes me había pasado pero en ese instante, gracias a ese temblor, me di cuenta de que yo tenía que ser actor.

Y tu madre que había insistido tanto, ¿cómo reaccionó? 

Imagínatela. No faltó aquella frase tan repetida por los padres, el famoso “ya te lo dije”. Pero cuando ya la cosa iba en serio, la verdad es que mis padres me apoyaron desde que decidí decírselo. No hubo discusiones, ni impedimentos, ni tampoco me exigieron estudiar antes otra carrera “de verdad”. Todo parecía posible y estuvo claro desde el principio a dónde me tenía que ir a vivir, Madrid. La verdad es que me pusieron las cosas fáciles y siempre se lo he agradecido mucho.

 

¿Qué crees que veía tu madre en ti para tener tan claro que el teatro es lo tuyo?

Yo creo que me vía mucho parecido a ella, en el físico y en la personalidad. Ella es fisioterapeuta, y tiene que tratar mucho cara al público, no solo con sus pacientes sino también dando clases. Ella sabía que el teatro podía abrirme la mente, me ayudaría a expresarme. Sabía que era muy tímido. Ella me dijo que quería que conociera un mundo como el teatro, abierto con la facilidad de expresarte, porque en el futuro me iba a venir muy bien. No se si ella pensaba que iba a escoger ese camino, pero fue así.

Entonces, ¿no llegaste a estudiar nada antes de hacer interpretación? 

No. Llegué un día a Madrid en busca de una escuela de interpretación en la que matricularme y también para apuntarme a un módulo de cocina. Por suerte, en el módulo no me cogieron porque más tarde descubrí que detestaba cocinar. Si me hubieran dejado, usaría el horno para guardar los jerseys en invierno. De todas formas, he compartido carrera con personas que estudiaban una carrera aparte, así que no hubiera sido tan raro hacerlo todo a la vez.

Entré en Arte4 Estudio de Actores, hice la diplomatura de 3 años. Luego hice en Central de Cine el máster de Interpretación para Cine y Televisión. Recomiendo ambas a cualquiera, haya hecho algo de interpretación antes o esté empezando desde cero.

¿Y por qué tuviste tan clara la decisión de venirte a Madrid? 

Porque en Salamanca era muy complicado empezar la carrera, porque no hay ni una sola escuela de Arte Dramático. También quería un cambio de aires, y quería que acabar los estudios del instituto marcara un cambio en mi vida. Empezar de cero. Me decidí por Madrid, porque hablé con un antiguo compañero de instituto, que se había venido a estudiar interpretación en Madrid, además mi familia tenía un piso aquí que estaban pensando en vender… todo indicaba que me tenía que venir aquí.

¿Ahora tienes otro trabajo o solo eres actor? 

Lo tenía para Octubre aunque al final, por motivos que llamaremos equis, se ha cancelado. Pero bueno, siempre hay que mirar hacia delante porque es dónde están los próximos proyectos.

¿Cuál fue tu primer casting? 

Fue en el instituto para una película. No lo recuerdo muy bien porque el día de antes me estampé contra la puerta de un trastero haciendo el gamberro en casa de una amiga. Me presenté con la nariz roja como un tomate y, para ser sincero, aún estaba un poco conmocionado.

¿Cuál crees que ha sido el casting más importante que has hecho? 

Sin duda el que me hizo un joven autor llamado Miguel Ángel González en la parte de debajo de un bar de Antón Martín. Quería formar una compañía de microteatro para montar sus propias obras. Lo cierto es que estuve a punto de no ir porque me encontraba fatal y me había salido un herpes pero, después de leer la separata y el monólogo que me pasó, no podía faltar. Creo que es uno de los castings que más tranquilo he hecho en toda mi vida y el que más he disfrutado porque al final me cogió y, gracias a ello, empezó una etapa preciosa en mi carrera.

¿Has hechos muchos casting de figuración o para proyectos no remunerados? 

No remunerados sí, por supuesto, y aun haré más, espero. Es algo por lo que todo actor y actriz tiene que pasar. Para figuración no he hecho, esos los sustituiría por los de publicidad, que he hecho a patadas. Los no remunerados no me gusta llamarlos así porque suelen ser para cortometrajes que al final me acaban dando. Me los preparo con todo el entusiasmo y la ilusión del mundo y, en el caso de ser seleccionado, la remuneración que obtengo es el trabajo final, la gente que conozco en el proyecto y la experiencia que te ganas.

¿Qué es lo que más has aprendido de hacer castings?

Sobretodo, que no merece la pena fustigarse porque te salga mal un casting. Es lo que he aprendido… aunque tengo que aprender a ponerlo en práctica. De cada Casting aprendes algo nuevo, descubres lo que te funciona y los errores que tienes que cambiar o eliminar. Eso lo tengo más claro que el agua.

Cuéntanos alguna anécdota que te haya pasado en un casting 

Inevitablemente fue en un casting de publicidad. Era de los primeros que hacía y, cuando llegué al lugar del casting, me encontré con un montón de personas. Apunte mi nombre en una lista infinita y miré la hora con miedo a que no les diera tiempo a llegar a mi nombre. Faltaba una hora. Al final, estuve allí dos horas mirando a las personas que me rodeaban y escuchando algunas de las conversaciones. Una chica le estaba explicando a otra lo que era una agujeta y no pude evitar preguntarme, ¿ es que no ha tenido una nunca en su vida?. Cuando entré me hicieron mirar a la izquierda, a la derecha, mirar fijamente a la cámara durante un largo minuto en silencio y… ya está. Buscaban un gesto de incomodidad a la hora de mirar fijo a la cámara en silencio. No me llamaron…

El casting de Centro Médico fue muy curioso. Fue en abril, y yo empecé a trabajar en una empresa de teleoperador, vendiendo tóner. Me llamó mi representante y me dijo que el casting era media hora después de trabajar. El caso es que yo estaba en Sierra de Guadalupe y el casting era en Guzman el Bueno, y mirando google maps… ya vi que iba a ser difícil. También me dijo que en el casting iba a haber una improvisación, y la verdad es que no te voy a decir que la impro y yo no nos llevemos mal, pero no llegamos a entendernos todavía. Esto hizo que me relajara, porque asumí que no iba a ser para mi. Además, era el día de mi cumpleaños y por la mañana hacía un sol primaveral increíble. Pero no duró mucho. Mientras intentaba vender tóner, que vendía pocos pero yo lo intentaba, empecé a ver por la ventana cómo se iba poniendo el cielo gris. Cuando me dejaron salir salí corriendo a coger el cercanías, que no lo había cogido en mi vida, y entré calado y sin saber que hacer. El tren, como no, se quedó parado media hora en una parada, como siempre que tienes prisa. Cuando por fin llegué salí con el móvil en la mano y cuando fui a buscar la dirección se apagó. Tenía un problema con la batería y me dejó tirado. Mientras seguía lloviendo, empecé a preguntar por la calle. Cuando por fin llegué a la calle solo veía VIPS, farmacias… y cuando veo por fin un portal con número iba en dirección contraria. Ya empapado del todo, llegué al portal y flipé porque era un hospital. Pregunté muy cortado en la recepción, y me llevaron hasta una sala vacía con una estufa encendida, que aproveché para secarme un poco. Cuando entró el director de casting me preguntó si me había preparado la separata. Por supuesto, a mi no me habían pasado ninguna separata. El chico, muy majo, me la dio y me dijo que tenía cinco minutos para preparármela. Empecé a leerla y me extrañó, porque parecía que el personaje tenía más edad que yo, pero seguí aprendiéndomela. Cuando entré en la sala a decir que ya estaba listo, efectivamente me dijo que se había equivocado de separata. No podía salir nada más mal, era demasiado retorcido. Al final encontró la separata correcta. Me la leyó, era una cosa sencilla, y empezamos por la improvisación, que me resultó fácil porque era  una discusión entre hermanos. Salí de allí pensando con una sensación extraña, pero al final me coigeron. No se si fue por la energía del cumpleaños, que decidí tomarmelo todo con humor, pero cuando salí y aún caían gotitas de mi pelo pensé que me había enfrentado a ello, y era lo importante, incluso me había gustado la improvisación. Si no me hubieran cogido al menos había sido un casting muy divertido. 

¿Qué opinas sobre los casting, se están quedando obsoletos? 

Creo que mandar el vídeobook es una excelente idea porque, si está bien hecho, puede reunir muchos trabajos tuyos interpretando a personajes totalmente diferentes. Además, al llegar el casting, puedes tener un mal día porque sí o porque te salga un herpes o porque te hayas estampado contra una puerta. Sin embargo, creo que son necesarias las dos cosas, mandar el vídeobook y asistir al casting. Sé que es más trabajo para el director de casting pero viene bien ver los distintos trabajos que puede reunir en el videobook y después ver cómo es la persona en realidad. Muchas veces el vídeobook no nos luce tanto como pensamos o puede que la persona no sea tan maravillosa como parece y todo eso te aseguras que no te sorprenda después de un casting. Para mí son muy necesarios.

También has ayudado a dirigir casting en microteatro. ¿Cómo viviste los castings detrás de la cámara? 

Aprendí mucho por ver los curriculums que me gustaban, su formación. Me di cuenta de que yo mismo pensaba “mira que bien ordenado lo tiene este, y qué desastre este otro…“. Cuando el actor entraba en la sala le entendía, y veía como algunos entraban más sueltos y otros con la sonrisa tímida típica. Yo les ofrecía toda la ayuda que podía, pero también se ven muchas cosas, como por ejemplo los que vienen con la intención de pelotear, y desde fuera es muy evidente. También me llamaba mucho la atención cuando salía a llamar fuera para que entraran, y veía a uno sentado a parte escuchando música y con los ojos cerrados, otros estaban hablando normal, otros pasando texto… fue muy curioso. Me vi a mi mismo en muchos de ellos.

Al final el que seleccionó a los actores antes de hacer el casting, y luego la última palabra la iba a tener él. Pero sí que nos fijábamos todos juntos en el físico, y también en los que más contectaban con nosotros, porque luego iba a ser una persona que iba a trabajar con nosotros. Daba igual si se le veía nerviosa o no, pero que tuviera ganas, y que nos gustara su forma de entender el papel. Al final, escogimos a una chica que nos gustaba a los tres desde el principio y que demostró la actitud que estábamos buscando. Trabajó con nosotros en dos obras.

¿Qué consejos le darías a los actores de nuestra comunidad? 

Que se tomen las cosas con calma y no vayan a toda velocidad. Está muy bien querer hacer de todo pero hay que saber ver el momento. Un edificio se construye con tiempo y paciencia (al menos antes) y esto lo veo igual. Eso lo aprendí en la carrera. Cuando llegué a Arte 4 llevaba cuatro años haciendo teatro amateur y eso había hecho que desarrollará una serie de manías que no favorecían mi trabajo. Desde que comencé los estudios, tuve claro que primero tenía que desprenderme de todos esos errores y construir los cimientos desde el principio y bien pulidos. También es necesario tener mucha paciencia porque tienes que sobrevivir a los momentos de ajetreo pero también a los parones de tiempo indefinido y, sobretodo, sobretodo, conocer a personas que estén como tú, construyendo sus carreras, y la mejor forma que hay es apoyarles en su proyecto de la manera que se pueda. Total, el precio de una entrada de vez en cuando no va arruinarnos y se descubren proyectos y compañeros que merecen mucho la pena.

No dejes de visitar su perfil en CastingActores

Y si quieres ser nuestro próximo protagonista escríbenos a info@castingactores.es

¿No conociste a nuestro protagonista de la semana pasada?

ELENA BURGOS: “El actor no puede trabajar gratis”

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *