ALBERTO ESTALLO: EL ACTOR NACE, NO SE HACE

Alberto Estallo
Guijarro se define a si mismo como un artista polivalente, y es que a
participado en teatro, cine, musicales, ha hecho guión, coreografía,
producción, realización, edición y hasta ha sido mago, payaso y
DJ.


ALBERTO ESTALLO
¿Cómo empezaste con
la interpretación, Alberto?
Con dos años hice mi
primera obra, la de navidad en el colegio, y aún siendo tan pequeño
sentí algo. Esa sensación fue aumentando hasta que tuve 10 o 12
años, cuando realmente me di cuenta de que había nacido para ello.
La gente me decía que “en el escenario me sentía vivo” y esa es
la sensación que un artista de verdad tiene.
¿Estudiaste desde tan
pequeño para seguir interpretando?
Apenas, porque en este
mundo he andado toda mi vida solo. No he tenido apoyo ni de
familiares, representantes, ni de amigos. No tenía mucha economía
acudí a un curso de interpretación y creación de cortometrajes
gratuito. Ahí hicimos un cortometraje, en el que parte del guión
fue idea mía, y fui protagonista.
El talento es algo con lo
que se nace, no se desarrolla. Si tienes que ampliar algo, pues lo
amplías. Mi formación siempre ha venido del trabajo. Los cursos
siempre te venden la idea de que puedes “aprender a ser actor”
pero el actor nace, no se hace.

En España, además, los
casting son cerrados. Para entrar en uno de los importantes tienes
que tener un golpe de suerte, entrar en alguna serie nueva o que se
queden con tu cara, y no salir de ahí. Y para eso no te pueden
enseñar, tienes que valer.
¿Y cómo comenzaste
con el resto de trabajos? Cantante, modelo, guionista…
Con 18 años, siguiendo
algunos consejos, me metí como modelo. Acudí a agencias he hice
intercambios entre fotógrafos y modelos (TFCD) a través de Facebook
para ampliar mi photobook. Y finalmente, tras muchos intercambios, me
llegó la gran oportunidad, de inaugurar una tienda en Valencia.

Y, por otro lado, mi
mejor amigo, que era aspirante a cantante, descubrió mi talento
musical. Él me animó, me ayudó a quitarme los nervios y a respirar
bien, y desde entonces lo he aprovechado. Pero el mundo de la música
es mucho más cruel que el de los actores. Las discográficas ya no
se fijan en el talento, sino en la imagen. Se centran en personajes,
y la música hoy en día es puro ordenador. Yo si voy a cantar es
para que se me escuche a mi, no a una voz automatizada porque yo
vengo a mostrar mi arte.

En 2012 me llegó un
casting para Obsesión Mortal a través de un amigo, y unos
conocidos. Se hizo en un piso pequeño, y tenía a los dos directores
cara a cara. Me cogieron y lo primero que me dijeron es que era una
película de estudiantes, y que no era remunerado. Yo les dije que la
remuneración, para mi en ese momento era lo de menos. Porque yo ahora lo
que quería era trabajar, y coger experiencia. 

Les dije que el guión
hacia un poco aguas, y les ayudé a mejorarlo. Está mal visto que un
actor les diga a los directores algo sobre el guión, pero fui
valiente y les dije “oye mira, te sugiero que hagamos estos
cambios”. Ellos me escucharon atentamente, de mil amores, les
gustaron mis ideas y me incluyeron como guionista.
Si tuvieras que
escoger uno de entre todos los trabajos que has hecho, ¿cual sería?
Me decanto más por el
cine, es donde me siento más pleno. Pongo todo mi ser. Al teatro le debo
descubrir mi vocación, pero no me llama mucho, porque el
teatro está de capa caída y el público no valora lo que tú haces
de la misma forma que en el cine. El cine es donde se me ha acogido
más, donde se me ha respetado más, y donde me siento más agusto.
Entonces, cuando
terminaste tu primera película, debió de ser algo muy importante
para ti, ¿no?
Con Obsesión Mortal di
un paso más, y me di cuenta que de de verdad había nacido para
esto. Y el director, que también hacía interpretación, decidió
también que prefería estar detrás de la cámara. Me hice muy amigo
de él, y me quedé como su muso en la interpretación. Así me llegó
mi segunda película, dirigida también por él.
¿Cual ha sido el
personaje, de entre todos los registros, que más te ha gustado
hacer?
Enrique Martínez en
Sonrisas al Viento, porque usa tanto el cuerpo como la voz.
Con él he llorado, he reído… y visto el éxito, tenemos una
secuela prevista para el año que viene.
¿Y el mejor casting?
No
fue el mejor, pero recuerdo como una anécdota muy graciosa el
casting de Cinco Tumbas. Me pidieron ir por un pasillo oscuro,
con una máscara y un cuchillo. No veía ni torta, y la chica con la
que hice la prueba no paraba de reírse. Fue muy divertido, y al
final nos cogieron a los dos.
¿Has podido
mantenerte económicamente como actor, empezando desde tan pequeño?
La remuneración como
actor, al principio nunca ha sido buena, aunque con el tiempo he
podido ir aumentando mi sueldo. Pero siempre he tenido la suerte de
poder trabajar de otras cosas. He tenido suerte. Al principio nunca
me han pagado el transporte, ni las dietas, pero ahora sí.
¡En nuestra página
comentaste que te seleccionaron en uno de los que habíamos
publicado! ¿Cómo fue aquello? 
El casting era para
escoger al antagonista, pero a mi me llamaron para hacer de
protagonista. Me enviaron un correo electrónico pidiéndome
protagonizar la historia, porque mi antiguo director les había
mandado mi material. Ha sido la primera vez que me llaman sin haberme
presentado, porque antes siempre me tenía que mover yo. Estoy muy
contento, y ahora solo queda esperar a que terminen de organizarlo
para comenzar.

¿Y qué consejos nos das para hacer un casting, Alberto?
CINCO CONSEJOS PARA
HACER CASTING:
  • La mente es como un
    paracaídas. Y si tú vas con la mente negativa, estás perdido.
  • Pon toda la carne en
    el asador; muéstrate tal y como eres, y cuando tengas que meterte
    en el personaje hazlo.
  • Ve vestido lo más
    neutro posible, y a no ser que te digan lo contrario, ve como ellos
    te manden. Cuando yo fui a hacer el casting para el papel de
    asesino no me vestí llamativo, pero me llevé un cuchillo de
    plástico. Llevar un buen complemento te puede asegurar el éxito.
  • Ser paciente. No hay
    que estar preguntándose todo el rato “por qué no contestan”.
  • Algo muy discutido en los casting es la rivalidad y la amistad. Aunque estéis luchando por un mismo papel, nunca te cierres a una conversación con alguien. Una charla siempre te crece, y puede abrirte muchas puertas, y es una tontería cerrarte por miedo a la rivalidad o a la envidia. En primer lugar tienes que tener intuición a la hora de escoger con quién hablar, pero nunca te tienes que cerrar a nadie. Yo recomiendo siempre hablar con el de al lado.
Alberto se suma también a nuestra ronda de preguntas rápidas antes de despedirse de nosotros. Y sus tres elecciones son:
UNA SERIE: La cúpula. Hecha
con buenos actores, bien dirigida y de manos de Stephen King
UN LIBRO: Cualquiera de
Stephen King, porque me hizo amar el terror.
UNA PELÍCULA: Cualquiera de
terror de culto. Scream, Pesadilla en Elms Street…

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