ALBERT GREEN: En el momento en el que yo no disfrutara de ser actor lo dejaría de ser.

Albert Green, un deportista licenciado en INEF que empezó su carrera como actor con 24 años. Ahora, tras estudiar en SilberStudio en Barcelona ha creado su propio método  y sigue luchando casting a casting por cumplir su sueño.

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Siendo deportista, ¿cómo decidiste ser actor? 

Desde pequeño he estado dedicándome al mundo del deporte y empecé como entrenador de un equipo de básquet. Para mantener al equipo motivado, me inventaba historias constantemente, muchas veces les hacía ponerse en la piel de personajes que yo sentía que les ayudaría para rendir más y mejor. Montábamos una historia genial durante toda la temporada. También, durante los veranos estaba de monitor de un campus y, al final de este, siempre organizaba una obra de teatro en la que hacia todo lo posible para ser el protagonista y llevar el cotarro. Aprovechaba cualquier ocasión para poder meterme en la piel de otros personajes. Un día, mientras trabajaba de entrenador personal, Carlos Noriega, que con los años se ha convertido en un buen amigo, me dijo: “Si quieres interpretar, yo puedo hablar con los de la academia donde estoy para que te hagan una prueba”. Y así fue cuando dejé de ir “metiendo la patita” tímidamente y decidí empezar mi carrera como actor.

¿Y qué pensó tu familia al contárselo? 

Al principio no me tomaron en serio, justo había empezado a trabajar en un gimnasio. Supongo que pensaron que mientras fuera trabajando y pagándomelo yo, adelante. La verdad es que mi familia nunca ha sido un impedimento en nada de lo que he querido hacer, siempre he sido algo “rebelde”. Al final, ellos siempre están ahí apoyando mis decisiones y ahora disfrutan como los que más viéndome actuar.

¿Alguien te dijo que era muy tarde para empezar a estudiar interpretación?

Sí. Desde el principio lo que más me encontré fueron personas que me decían que ya llegaba tarde, y sobre todo que me decían que no sabía dónde me había metido. Fue justo al principio de la crisis, cuando los actores empezaron a cobrar muchísimo menos, y todo el mundo me decía que esto solo funcionaba por enchufes… Yo soy muy positivo, y siempre intento ver el lado bueno de las cosas, y me di cuenta de que en el sector hay mucha gente quemada porque en realidad no han encontrado la manera de disfrutar de esto. En el momento en el que yo no disfrutara de ser actor lo dejaría de ser. Yo me dedico a lo que me apasiona, si no es una perdida de tiempo y es muy triste dedicar tu día a día a algo que no te apasiona. Pero a pesar de encontrarme personas así, yo seguí en mis trece y seguí viendo el lado positivo de las cosas, creyendo en mi mismo y creyendo en que iba a encontrar los caminos para llegar. Entonces me empecé a encontrar personas que estaban igual que yo, y eso es muy bonito porque al final nos terminamos ayudando todos.

¿Qué estudiaste antes? 

Soy licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Lo que es conocido por la mayoría como INEF.

¿Actualmente mantienes ese trabajo? 

Soy entrenador personal del Método Green, un método propio, creado para ayudar a conseguir tus objetivos que, precisamente, reúne mis dos pasiones: deporte y gestión de las emociones. Básicamente aproveché lo que me habían enseñado en interpretación, e incluí en mis entrenamientos la gestión de las emociones. Me di cuenta de que nadie puede llegar a cumplir sus objetivos si no rompe algunas acciones que tienen consigo mismo; rutinas, entornos negativos…

Si alguien acude a mi para cumplir sus objetivos es porque esa persona tiene algún bloqueo que no le permite hacerlo.

¿Cuál fue tu primer casting? 

Fue un casting para una película de cine independiente. Fui para un papel muy pequeño, al director le gusté, me citó el día siguiente para un personaje con más presencia en la película, hice el casting y, finalmente, conseguí un papel protagonista. ¡Fue genial!

¿Cuál es el casting más importante que has hecho? 

La verdad es que, con el paso del tiempo, estoy aprendiendo a relativizar esto de la importancia de los castings. Normalmente suele ir unido con la repercusión que tiene el proyecto o la remuneración pero, para mí, el casting más importante fue cuando entré en la academia donde empecé a formarme. El primer día, simulamos un casting y yo no tenía ni idea de qué hacer. Fue el más importante porqué era la confirmación del paso que había dado. Ahí sentí que estaba empezando una historia muy bonita en mi vida.

¿Empezaste tu carrera con trabajos de figuración y no remunerados? 

De figuración ninguno, no creo en eso de empezar haciendo figuración para ver la profesión desde el lado más humilde. Una cosa es ser actor y otra es ser actor de figuración.

Castings no remunerados he hecho muchos. Mi primer año, cuando tomé la decisión de empezar con esto, decidí que para curtirme tenía que hacer cuantos más castings mejorar y establecerlo como mi medio habitual para sentirme lo más cómodo posible. Hice castings con todas las escuelas de cine de Cataluña.

¿Y qué has aprendido de hacer estos castings?

Que estamos todos en lo mismo. Cuando estaba haciendo mis primeros castings, hablaba con otros actores y muchas de las conversaciones eran algo así como: “este director es bueno, ojalá y le guste y me cojan. Pero no sé si escribirle o decirle algo…” Notaba un patrón que se repetía constantemente que consistía en esperar a que venga un director y te salve la vida. Aprendí pronto que estamos en lo mismo. Buscas y quieres trabajar con “ese director” igual que él te busca y quiere trabajar contigo. Ser actor es una profesión en la que es necesario entender que formas parte de un equipo de personas (casting, director, ayudante de dirección, fotografía, arte, sonido…) que quieren contar una historia.

Cuéntanos alguna anécdota que te haya pasado en un casting

Recuerdo perfectamente un casting al que fui con un amigo y discutimos muy fuerte justo antes de llegar. En el casting hacía de un ladrón que entraba a robar en una casa, un tipo muy cabreado con mucha ira dentro. La primera toma no salió bien, porque estaba bloqueado con el enfado, y ni siquiera me habían hecho esperar, entré directamente. Entonces me di cuenta de que el enfado que llevaba de fuera lo podía usar para el personaje, y lo hice. Me acuerdo de una chica que formaba parte del equipo que me dijo “joder, estás enfadado ¿verdad? porque es super real“. Son cosas que puedes aprovechar.

En otro, para una película, me pidieron que hiciera de surfista. Yo nunca he hecho surf, y no tengo nociones de surfista. Es uno de los pocos deportes que no he tocado nunca. Me pidieron que me presentara lo más surfista posible y claro yo fui en camiseta de tirantes, bañador e incluso le pedí a un amigo mío la tabla de surf. Me lo curré un montón. Básicamente tenía que representar una escena en la que enceraba la tabla y esas cosas, pero luego me hicieron “surfear”. Como yo no lo había hecho nunca no tenía ni idea, a nivel de posición corporal me acordé de algunas películas que había visto, pero algo tan básico como acercarte a las olas con la tabla en el pecho… se me vio super pardillo, y se notó que no tenía ni idea. Lo que aprendí de ahí fue que no vale presentarte al casting con el estereotipo desde fuera, sino que cuanto más te informes de lo que es tu personaje mejor. Yo me podría haber visto tutoriales en Youtube, por ejemplo.

¿Crees que los castings son la mejor forma de seleccionar a un actor a día de hoy? 

Es un sistema que no se ha renovado, eso es cierto, pero de momento no hay otra opción. Creo que es un sistema desigual, ya que los actores no partimos de la misma posición que los que hacen el casting. Esto es contraproducente porqué se dan muchos casos en que actores y actrices, a consecuencia de los nervios, no pueden dar lo mejor de si mismos. Por suerte, hoy en día, hay muchos lugares donde puedes prepararte para afrontar un casting.

¿Qué consejo le darías a nuestros usuarios?

Que le dediquen horas y que encuentren la manera de mantener esa pasión por la profesión. Que se levanten y trabajen. Es cierto que muchas cosas dependen de una decisión exterior, pero muchas otras dependen del trabajo diario que le dediquen. Cuando realmente tienes claro que quieres ser actor, te focalizas en ello. Por desgracia, es necesario tener un segundo oficio con el que poder mantenerte, pero que eso no les haga perder de vista su objetivo.

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